Arzobispado Colombiano  de la Iglesia Católica Antigua de Rito Latino  

Su Gracia, Monseñor ++David Rojas Pérez.

Primado 

 

 

 

LINEA DE SUCESION APOSTOLICA

 

La línea de sucesión Apostólica de la IGLESIA CATOLICA ANTIGUA, llamada a veces “JANSENISTA”. Las ordenes y consagraciones hechas por los Obispos en sucesión son naturalmente incuestionables; en consecuencia las ordenes de las Iglesias llamadas Jansenistas Holandesas son reconocidas por doquier validas.
La Iglesia antigua ha mantenido una posición de independencia desde el año 1.870, cuando el Concilio Vaticano I, decreto el dogma de la Infabilidad Papal; muchos letrados importantes del continente Europeo, encabezados por el Dr. VON DOLLINGER, uno de los más famosos historiadores Eclesiásticos de ese entonces, se negaron a aceptar tan seria innovación doctrinal. Que tomaron el nombre o título de “CATOLICOS ANTIGUOS” para distinguirse de los nuevos Católicos de Roma. 
La Iglesia Católica Antigua, conserva la sucesión Apostólica sin interrupción al igual que la Iglesia Católica de Roma. Que tiene sucesión y ordenes indisputablemente validas. Antes del concilio II, organizaciones protestantes comenzaron a determinar una unión, creando una organización con sede en Ginebra, llamada WORLD CHURCH COUNCIL (Concilio Ecuménico)de las Iglesias Cristianas, integradas por casi todas aquellas organizaciones protestantes, que no se pueden llamar Iglesias, si entendemos que es una institución divina, cuyos sacerdotes continúan la línea de los Apóstoles, que reconocen los siete sacramentos y veneran la Santísima Virgen como Madre de Dios, a la Santísima Cruz y a los santos. Ellos no constituyen iglesia sino organizaciones religiosas.
La unión aparentemente menos lejana posible sin dificultad, es la de la Iglesia “VIEJOS CATOLICOS, ORTODOXOS Y ROMA”, considerando la poca importancia de sus diferencias. Lo realista y positivo de esta afirmación que se comparte, nos lleva a defender, exponer y relacionar históricamente de la Iglesia Católica Antigua un propósito ferviente de abrir nuevos y útiles horizontes para la marcha por un camino de unidad, reconociendo humildemente la necesidad de la luz de Dios, comulguemos todos en la verdad, siendo todos cristianos en la línea de los Apóstoles, y en el cristianismo la esperanza del mundo.

SUCESIÓN APOSTÓLICA DE LA CCCI Y LA OCCA 

 

 Dentro de la teología católica, la doctrina de la sucesión apostólica mantiene la Iglesia Católica en sus diferentes ramas, que es la sucesora y heredera espiritual de los discípulos del Señor

En estos términos, la validez y la autoridad del ministerio del orden sagrado viene desde de los apóstoles.

En  la gran mayoría de las denominaciones de origen no católicas, esta doctrina es entendida de manera diferente.

Dentro de la Iglesia Católica Antigua  Viejos católicos de Rito Tridentino se denomina sucesión apostólica a la transmisión, mediante el sacramento del Orden, de la misión y la potestad de los Apóstoles a sus sucesores por ante los obispos. Gracias a esta transmisión, la Iglesia se mantiene en comunión de fe con su origen, mientras a lo largo de los siglos ordena todo su apostolado a la difusión del Reino de Cristo sobre la tierra, mediante la predicación de la palabra d Dios y su consecuente vivencia-

Las iglesias Católica, Católica antigua, Católica Ortodoxa, Nestoriana, Anglicana y algunas Luteranas,  afirman que la sucesión apostólica se mantiene mediante la Consagración de obispos (ordenaciones) de forma personal e ininterrumpida desde los tiempos de los apóstoles. Esto es y debemos conocer que los apóstoles ordenaron personalmente a obispo dado la Orden del señor Jesucristo para ir a perdonar, a atar y desatar, etc., los cuales de forma ininterrumpida han seguido ordenando nuevos obispos hasta hoy como ocurre con nuestra línea que es inobjetable.

Si miramos la Historia de la Iglesia observamos que la doctrina correspondiente a los obispos como sucesores de los apóstoles, y sucesores de Cristo, es expresada  por primera vez por san Clemente a finales del siglo I. Sin embargo, su formalización hubo de esperar al surgimiento de las diversas doctrinas gnósticas entre los siglos I y IV, al proclamar sus seguidores que existía una tradición oculta que se remontaba al propio Cristo y a los apóstoles.

La Iglesia Católica Antigua que era de orden Romano,  utilizó la doctrina de la sucesión apostólica para contrarrestar las predicaciones de los gnósticos, haciendo énfasis en la figura del obispo como el verdadero  Sacerdote  quien debía preservar  la verdad revelada transmitida a partir de  los apóstoles.

No podríamos en un escrito como éste  enunciar y enumerar la lista sucesoria de todas las Iglesias, razón por lo cual tomaremos como la mayor de ellas, la más antigua y la más conocida de todas a  la Iglesia de Roma fundada por Constantino y Pedro Apóstol  junto con Pablo Apóstol,  esta iglesia tiene una tradición que arranca de los apóstoles y llega hasta nosotros y lógicamente  las iglesias  deprendidas de Ella  también la conservan a través de la sucesión de los obispos, debemos aceptar como   beneficiarios de éste origen que hay muchos que  se juntan en grupos ilegítimos, que no pueden demostrar su legítima sucesión a pesar de ser todos Cristianos

Los  apóstoles Pedro y Pablo, habiendo fundado y edificado esta Iglesia, entregaron a Lino el cargo episcopal de su administración; y de este Lino hace mención Pablo en la carta a Timoteo. A él le sucedió Anacleto, y después de éste, en el tercer lugar a partir de los apóstoles, cayó en suerte el episcopado a Clemente, el cual había visto a los mismos apóstoles.  A Clemente sucedió Evaristo. Y a éste Alejandro. Luego, fue nombrado Sixto, y después de éste Telésforo, que tuvo un martirio gloriosísimo. Luego, Higinio; luego, Pío, y luego Aniceto.

 Según este orden y esta sucesión, la tradición de la Iglesia que arranca de los apóstoles  y han llegado hasta nosotros.

Esta es una prueba idónea de que una fe idéntica y vivificadora se ha conservado y se ha transmitido dentro de la verdad en la Iglesia Católica  desde los apóstoles hasta nosotros. De estas cosas dan testimonio todas las iglesias  que han participado de esta figura a través de los siglos, de ahí que es necesario obedecer a los presbíteros de la Iglesia, aquellos que, como hemos mostrado, pertenecen a la sucesión de los apóstoles.

La auténtica doctrina es la doctrina de los apóstoles, y la antigua organización de la Iglesia en todo el mundo, y la manifestación del cuerpo de Cristo según la sucesión de obispos, por la cual los obispos han trasmitido la Iglesia que se encuentra en todas partes; y también la completa transmisión de la palabra de Dios  que nos ha llegado hasta nosotros

 

No podemos pasar por alto que  según el derecho canónico y muchísimos  teólogos aun conservadores, esta sucesión solamente tiene validez entre varones, por la naturaleza misma del sacramento del Orden, motivo por el cual  algunas iglesias no  partidarias de esta doctrina han experimentado en los últimos tiempos conflictos debido a la ordenación episcopal de mujeres y homosexuales,  iglesias bien conocidas por  temas tratados por prensa, radio  y televisión. Por su parte, las iglesias Católicas tradiciones y Ortodoxa no aceptamos tales ordenaciones.

Desde 1657 ´podemos ver como empieza la tabla con Antonio Cardinal, Obispo de Rheims y asi hasta llegar en el año 1.693, bajo el pontificado de Inocencio XII, tres obispos franceses, uno de ellos James Bénigne Bossuet, consagraron a Jaime Goydón de Matignon.

Este Obispo consagro por orden del Papa Clemente XI, el 12 de Febrero de 1.719 en la Iglesia de los Cartujos, de París, a Dominicus Marie Varletquien posteriormente consagra varios obispos para la sede de Utrecht, Holanda.

Viendo la apologética de la Iglesia y  la misma sucesión podemos observar que nuestra Iglesia goza de legitimidad como Iglesia Histórica y  como institución canónica, que es Una, santa Católica y Apostólica.

Ya viendo la tradición apostólica y siguiendo la secuencia llegamos a quien inicia la sucesión apostólica en nuestra rama que es el Obispo Antonio Cardinal Barberine (1657) y de él viene la línea de los obispos por cuyo medio llegó la Sucesión Apostólica hasta nuestros días.